Presentación

520 años distan desde aquel 24 de febrero de 1500 en el que Juana I de Castilla daba a luz en Gante al que sería el promotor del Imperio donde no se ponía el Sol. La figura de este gran personaje, no sólo de la historia de nuestro país sino de todo el mundo, en aquél momento conocido, es el eje del congreso que se celebrará los próximos días 11 a 16 de marzo de 2024 en Granada bajo la denominación El emperador Carlos I (V). La Monarquía Hispánica y el Sacro Imperio Alemán. Política de poder dinástica entre crisis y cambios sociales. Con esta iniciativa se busca conocer un poco más al responsable de una de las etapas de mayor prosperidad económica de España, así como  debatir y analizar los problemas sociales, políticos y religiosos a los que se enfrentó, cuáles fueron las medidas adoptadas para acometer su ambicioso plan y qué pensamiento se asienta en todas ellas.

Para garantizar la participación de todos los interesados en este foro se ha previsto que, en el marco de las mesas programadas, los asistentes puedan presentar comunicaciones con propuestas propias en torno a los temas de debate. Durante el encuentro se dará lectura a un breve resumen de las mismas, procediéndose, posteriormente, a la publicación en la revista Sächsischen Akademie der Wissenschaften zu Leizpig de las seleccionadas por el comité organizador junto a las ponencias del encuentro.

Toda la información referente a estas Jornadas está disponible en la web. Asimismo, estamos a vuestra disposición en el correo electrónico   donde os resolveremos todas las dudas y atenderemos las sugerencias que consideréis oportuno hacernos llegar.

Breve semblanza

Carlos de Habsburgo, español por parte de madre, borgoñón por parte de padre, y alemán por parte de su abuelo paterno el emperador Maximiliano, asume el trono de España con dieciséis años “juntamente con su madre”, y es coronado emperador de Alemania con diecinueve.

De su educación, que transcurrió en Flandes, se encargaron Margarita de Austria, su tía, y el cardenal Adriano de Utrech, quien en un futuro sería el Papa Adriano VI. Tras la muerte de su abuelo Fernando II “el católico”, llega a España, país que le es ajeno en idioma y costumbres. Carlos se encuentra con una potencia política y económica en Europa, sin perjuicio de la diversidad institucional y jurídica de sus territorios, en particular los de la Corona de Aragón. Es decir, con una potencia unida dinásticamente pero no uniforme.

El reconocimiento unánime como emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico llegaría después de pocos años y muchos gastos, procedentes entre otros del reino de Castilla. En contra de su candidatura están los franceses, ingleses, venecianos y el papado. Los conflictos con Francia por el dominio de Italia así como con los luteranos, obligaron a que la coronación, que debía ser triple según la tradición, tardase un poco más. Carlos asume el trono con el mismo nombre y nominal V. 

La monarquía de Carlos de Habsburgo, compuesta por numerosos reinos, requería de estructuras descentralizadoras que permitieran su gobernabilidad, lo que da lugar a una organización polisinodial. A través de la fórmula de gobernadores generales y, ya específicamente para los territorios americanos, de virreyes (figura aragonesa), se logra respetar los diferentes ordenamientos jurídico-públicos vigentes, así como atender los intereses particulares de las distintas posesiones que gobernaba. Pero las largas ausencias del monarca requeridas por lo vasto de sus dominios, no fueron aceptadas por los súbditos, sino que, por el contrario, dieron lugar al fenómeno conocido como “germanías” o “de los comuneros” en la península ibérica y en Austria.

La heterogeneidad del Imperio hizo que en el reinado de Carlos I confluyeran «unos objetivos propios autónomos de los particulares de cada reino». En este sentido vemos cómo, influido por el erasmismo en la primera etapa de su reinado, trató de hacer realidad el inicio de un imperio universal en el que el cristianismo actuaría como nexo de unión.

Hombre conciliador, fue leal a sus ideales humanistas de paz y diálogo con los que trató de llevar a cabo su plan imperial. No obstante, después de muchos intentos frustrados de pacificación, el proyecto quedaría abocado a la guerra. La constante amenaza de turcos y berberiscos en el Mediterráneo occidental, las guerras con Francia que segmenta sus dominios en Europa, los conflictos con moriscos y sarracenos, el movimiento de Lutero… son sólo ejemplos de cómo su vida discurrió entre luchas que, si bien Carlos no deseó, tampoco pudo esquivar y que afrontó con mediocres recursos financieros que compensó con sus altas cualidades personales. Este acoso será el que termine con las fuerzas de Carlos y le lleve a su decisión de abdicar.

El fin de su reinado tiene lugar progresivamente y supone la escisión entre los dominios alemanes por una parte que cede a su hermano Fernando, y los españoles e italianos por otra en su hijo Felipe. Tras renunciar al poder, la edad y el cansancio hacen que Carlos se retire al monasterio jerónimo de Yuste. Allí fallece poco después, el 21 de septiembre de 1558, no sin antes reconocer a su hijo “Jeromín”, después Don Juan de Austria, héroe de la batalla de Lepanto.

Carlos I destaca por ser, en el paso de la Edad Media a la Edad Moderna, un personaje en muchos aspectos adelantado a su tiempo. Impulsor de la Unión de Europa, proyecto que llevó a relegar a América como mera fuente de suministros, contó con la oposición de las monarquías nacionales emergentes, que veían limitada con ella su capacidad de expansión.

Carlos aboga por una Europa en la que tengan cabida todas sus naciones, cada una con sus particularidades, en paz y armonía, y es precisamente eso lo que hace que su legado sea tan actual. No cabe duda de que Carlos I es una referencia indubitada de la Europa que tanto se cuestiona en estos momentos, este Congreso se presenta como una oportunidad para adentrarnos en las raíces de esa identidad común. 

Serrano Daura, Josep, «Carlos I y la Corona de Aragón», Revista de Dret Històric CatalàISSN-e 1578-5300, Nº. 17, 2018págs. 119-172.

Pérez Samper, María Ángeles y Losada Álvarez, Juan Carlos, “Carlos V contra el Papa”, Revista Historia y vida, ISSN 0018-2354, Nº. 484, 2008, págs. 30-43.